Discursos
Para el Consejo Superior de Cámaras es un gran honor recibirles y les agradecemos muy sinceramente que hayan tenido esta deferencia con nuestra Institución, dedicando una parte de su agenda a reunirse con los máximos representantes del Consejo Superior de Cámaras.
Por otra parte, es un motivo de especial satisfacción este encuentro con los miembros de un nuevo Parlamento que, tras las sucesivas reformas institucionales y, especialmente, con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa ha visto reforzadas sus competencias y ocupa, afortunadamente, cada vez más el papel que le corresponde en Europa.
Pero esta visita no es solo un honor, sino que encaja perfectamente con la función principal de las Cámaras a las que la Ley atribuye como mandato básico la representación, promoción y defensa de los intereses generales de la economía garantizando el adecuado equilibrio entre todos los intereses, sectoriales o regionales, en juego, con la finalidad de contribuir al desarrollo económico del país.
Las Cámaras españolas, como el resto de Cámaras publicas europeas, son Instituciones, no asociaciones, a las que la Ley encomienda el desarrollo de funciones públicas de fomento de la economía y de representación de los intereses de las empresas, dotándolas de recursos públicos, impuestos, para conseguir sus fines y que son gestionadas por los representantes de las empresas de su región libremente elegidos. Como verán, una figura que enlaza plenamente con la imperiosa necesidad de dar cada vez mayor protagonismo a la sociedad civil garantizando a su vez el máximo respeto de las reglas democráticas.
En cuanto al tema principal de esta reunión, el presente y, sobre todo, el futuro de la política comercial común, desearía resumir nuestra posición en los siguientes puntos:
1. En primer lugar, nos felicitamos de que una de las políticas con mayor tradición y fuerza dentro de la U.E., que tuvo su principal base ya en el art. 113 del Tratado de Roma, se haya ampliado y profundizado en las sucesivas reformas institucionales. Una política comercial común reforzada es esencial para hacer que Europa ocupe el papel que le corresponde como principal socio comercial a nivel mundial, y para poder hacer frente a retos tan reales como el estancamiento del proceso de liberalización de mercados y al aumento de presiones y medidas proteccionistas, que de hecho implican un retroceso con respecto a lo ya logrado.
En este sentido, decisiones como la ampliación de la competencia comunitaria en sectores claves para el futuro en el campo de las inversiones directas, los servicios o la propiedad intelectual ligada al comercio, no pueden ser más que bienvenidas desde las Cámaras españolas.
Hay otras áreas, también de gran importancia para un comercio global equilibrado que deben ser objeto de especial atención y posicionamiento por parte de Europa. Entre ellas no puedo dejar de mencionar, en el contexto de crisis en que nos encontramos, el papel del dólar como moneda de reserva mundial y su progresiva pérdida de protagonismo sin que hasta el momento se haya encontrado una solución alternativa satisfactoria.
Las consecuencias son de todo orden, pero sin duda el reforzamiento del valor del euro, la debilidad del dólar y la libra, así como la fijación artificial del tipo de cambio de las monedas de los grandes países emergentes, y especialmente China, hacen cada vez más necesario encontrar nuevas normas que eviten el peligro de una crisis cambiaria de consecuencias imprevisibles actualmente.
Otra de las áreas que requieren gran atención y adopción de una postura equilibrada es el relativo a las condiciones sociolaborales y medioambientales de los países emergentes. Es indudable que las medidas proteccionistas que hoy se están adoptando en muchos países no están basadas tanto en aspectos de competencia como en situaciones sociales muy diferentes en los países emergentes y los desarrollados.
Parece razonable respetar las condiciones vigentes en los países emergentes que lógicamente irán evolucionando a la vez que sus economías, hasta aproximarse a las de los países desarrollados, pero a la vez no podemos aceptar que no se respeten las condiciones laborales, medioambientales o de cualquier otro tipo cuando se trate de empresas de aquellos países que tienen centros de trabajo o desarrollen actividades en Europa, (por ejemplo, los concursos públicos para la construcción de autopistas en Polonia
2. En segundo lugar, deseo resaltar que si bien la mayoría de los análisis y estudios relativos a la apertura del comercio mundial concluyen con cifras muy positivas tanto para las exportaciones como para el crecimiento de la riqueza global, Europa debe ser plenamente consciente de que la necesaria liberalización implica muy serios desafíos para nuestra economía.
Me refiero al gran esfuerzo que todos debemos hacer para incrementar la competitividad de nuestras empresas, empezando por simplificar la carga administrativa ya existente y facilitarles el acceso a aquellos aspectos que serán determinantes en el futuro como la formación, la innovación, el dominio de idiomas, etc.
En resumen, hay una clara conexión entre la competitividad de las empresas europeas y el mantenimiento de nuestro actual modelo de sociedad.
3. En tercer lugar, solo una breve reflexión sobre el papel de Europa en la política de promoción internacional. Si bien sigue siendo una competencia de los Estados, es cierto que cada vez se interpreta de forma más amplia la posibilidad de una estrecha cooperación entre los Países miembros y las Instituciones comunitarias.
Creemos que este es el camino adecuado, apoyándose mutuamente las políticas nacionales y las iniciativas comunitarias. Aún queda mucho camino por andar, pero es conveniente dejar claro desde el principio que debemos huir de toda duplicación o solapamiento de actividades que solo serviría para dilapidar recursos cada vez más escasos en un sector esencial para nuestro futuro.
Si deseamos aprovechar al máximo los beneficios de los Acuerdos comerciales que están en negociación, especialmente en Asia, tendremos que trabajar seriamente en la promoción en aquellos mercados en los que la cuota comunitaria está bajando a pesar de ser los más dinámicos del mundo.
4. En cuarto lugar, deseo referirme a las negociaciones comerciales tanto multilaterales como regionales o bilaterales actualmente en curso.
En este marco, creemos que es una prioridad adoptar un firme compromiso a favor del comercio multilateral y de una urgente finalización de la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio, que sería además un gran estímulo a escala planetaria para avanzar en otras negociaciones comerciales.
Es importante poner en perspectiva los beneficios que pueden obtenerse de las conversaciones comerciales multilaterales de la Ronda de Doha. Un estudio reciente del Peterson Institute for International Economics estima que finalizar la Ronda de Doha significaría un impulso de las exportaciones mundiales en cifras que oscilarían entre 180.000 y 520.000 millones de dólares estadounidenses al año.
La OMC ha demostrado ser un marco institucional indispensable, que se debe seguir reforzando y apoyando. Además, la Ronda de Doha también reportará beneficios en términos de estabilidad y predecibilidad; características que respaldan con creces las empresas y que buscan a la hora de hacer negocios. Esto es ahora más importante que nunca, debido a la magnitud de la crisis económica global y a que los países están desarrollando todo tipo de ingeniosas medidas proteccionistas.
En relación con las negociaciones comerciales bilaterales, las Cámaras aplaudimos la firma del Tratado de Libre Comercio UE-Corea del Sur el pasado 14 de octubre, que abrirá aún más un importante mercado para las empresas de la UE. Es más, este tratado envía una señal firme e incuestionable de que, incluso en un periodo de grave crisis económica, los países pueden prolongar sus esfuerzos para mantener abiertos los mercados, potenciar la liberalización comercial y crear empleos y crecimiento.
Los esfuerzos tienen que centrarse ahora en la ratificación del Tratado por los Estados Miembros y su aprobación por el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales, de modo que garantice su rápida implantación.
- En la dimensión regional es prioritario concluir el conjunto de negociaciones en curso con Latinoamérica, que incluye el Acuerdo de Asociación con Centroamérica y el Acuerdo Multipartito con Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú que podrían ser firmados en la próxima Presidencia, así como el impulso del Acuerdo de Asociación con MERCOSUR.
Igualmente, en el marco de la Unión por el Mediterráneo, es necesario mantener los esfuerzos europeos para lograr cuanto antes una zona de libre comercio regional. La Cumbre prevista en Barcelona durante el primer semestre del año próximo sería una buena ocasión para avanzar en estas negociaciones.
También esperamos los buenos oficios de la Presidencia española para continuar las negociaciones comerciales con el Consejo de Cooperación del Golfo y, por supuesto, aunque esto entra más en el marco de la cooperación, para impulsar los Acuerdos de Asociación con los Países de África, Caribe y Pacífico en el ámbito regional.
- En el plano bilateral, tres grandes países deberían figurar entre los objetivos prioritarios:
o con India es necesario impulsar la negociación de un Acuerdo de Asociación Estratégica.
o con China habría que mejorar la utilización de los mecanismos ya existentes para estrechar las relaciones.
o Rusia es un gran socio europeo, con el que habría que plantearse la apertura de negociaciones para establecer un Acuerdo de Libre Comercio, en cuanto concluya su adhesión a la Organización Mundial de Comercio.
No puedo dejar de mencionar las relaciones con Estados Unidos, que sabemos que son un objetivo prioritario para la Presidencia española. Unas relaciones en las que las Cámaras europeas vienen realizando importantes actividades en los últimos años, por lo cuál sería muy bien acogido por nosotros un reforzamiento del Partenariado Económico Transatlántico.
Finalmente, también apoyamos por completo la finalización de las negociaciones dirigidas a lograr un Acuerdo Comercial Antifalsificación (ACTA), con el objetivo de proporcionar un marco internacional que mejore el cumplimiento de las leyes de propiedad intelectual.
Las Cámaras apreciamos los beneficios de un acuerdo de ese tipo y pero nos preocupa que sin la participación de importantes economías emergentes, como China, Indonesia, Filipinas, Tailandia, Turquía e India en estas negociaciones el acuerdo pueda ser inútil para afrontar los problemas derivados de la falsificación. Todos los esfuerzos deberían dirigirse no solo a incorporar a esos países a la mesa de negociaciones sino también a terminar las negociaciones lo antes posible.
Quiero terminar dando de nuevo las gracias por su interés en nuestra institución y en las cuestiones que planteamos. Nosotros, por nuestra parte, continuaremos muy pendientes de los debates y acuerdos que salgan del Parlamento Europeo en materia de comercio exterior.
En definitiva, creo que son muchos los intereses en común. Por lo tanto, cuenten con nosotros para trabajar por ellos.

